Nada evoluciona salvo para utilizarse.

16/11/2011

Notas de Diario III

MONTE KENIA ( 5200 MTS.)


Acabo de cenar y baja toda la intensidad de estas últimas cuarenta y ocho horas, apenas hace unas horas hemos bajado de la cumbre del monte Kenia y es cuando empiezo a interiorizar que hemos podido conquistar la montaña…



cara sureste




Florentino Tain


Hace unos días estábamos en esta cara sureste intentando escalarla para llegar a su cima Nelion, pero la inclemencia del tiempo nos hizo desistir de una empresa que se antojaba bastante peligrosa, después de habernos levantado a las dos de la mañana, cruzar el glaciar y meternos en la pared solo pudimos ascender unos 200 metros en 10 horas, las condiciones de la pared por esta vertiente presentaban hielo entre las fisuras, roca descompuesta y se hacía imposible poder equipar y realizar una escalada segura.





Frustrados por el acontecimiento nos retiramos al refugio Austrian Hup (4700 mts.) para recoger todo el material que habíamos dejado y desde allí decidimos bajarnos un poco más para no estar expuestos tanto tiempo a mas altura, dirigiéndonos al refugio Mc Kinder ( 4200 mts).

Desde el refugio Mc Kinder el monte Kenia se muestra majestuoso, altivo, único… la niebla rodea sus laderas como guardianes de un espacio no reservado para nosotros, de vez en cuando se deslumbra el imponente corredor del diamante, una de las grandes escaladas de hielo del mundo… algo que no teníamos en mente, habíamos decidido escalarlo por una vía mixta teniendo en cuenta que en los últimos años el hielo ha sufrido bastantes cambios en esta montaña…



En un último intento de no desprendernos de la montaña, decidimos hacer una circunvalación, mirando cada cara para ver las posibilidades de escalada que ofrecía. Josiah, el responsable de los porteadores y por lo tanto quien nos guío hasta la montaña nos mostró el camino.


Después de unas ocho horas de subir y bajar collados llegamos al refugio Mc Kinder , había que tomar una decisión…¿qué hacer? El tiempo por desgracia se nos acababa en Kenia, teníamos unos cuatro días para intentarlo y comenzar los tres días de descenso por Naro Moru hasta Nairobi .


La noche estrellada como cada una de las que hemos estado aquí, la montaña impone su silueta desde el refugio, esa silueta tan perfilada de las cimas Nelion y Batian. El paso tranquilo de Florentino Tain me hace salir de mi pensamiento con la imagen de la montaña… Tino había luchado mucho para estar aquí, en su Galicia natal había tenido una caída de 28 metros escalando en roca hacia un año. Muchas horas de rehabilitación, muchas horas de voluntad, muchas horas de ilusión… su voz siempre tranquila como la de un gallego que las palabras le sobran me dice… ¡Alex, no creo que yo vuelva a este lugar, pero yo quiero escalar la montaña! , pocas palabras, respuestas claras… pues nos quedamos Tino, lo intentamos.

La meteorología en esta montaña es diferente de las que conozco, todo es como un clon cada día, amanece despejado, a medida que avanza el día toda la evapotranspiración de la sabana keniata sube hasta esta única montaña, formándose una franja de 4 horas sobre el medio día, donde la montaña se cubre de nubes provocando nieve y granizo.

Cuatro de nosotros se van a Nairobi, Pablo, Alberto, Jorge y Fernando deciden regresar a la ciudad y buscar otro destino, otros cuatro nos quedamos, Xose y Javier deciden escalar la montaña por la cara norte predominando la roca, Tino y yo decidimos ir por el hielo por la cara sur… lo que era un grupo compacto de ocho compañeros de viaje se ha hecho añicos después del intento conjunto de escalar la montaña, cada cordada ha decidido subir por donde mejor le va… pobre Josiah, tendrá que repartir los porteadores.


Después de ver varias opciones hemos decidido ir por la vía del Diamond couloir (corredor del diamante) y si vemos que está mal el hielo nos vamos a la vía “Ice Windows” que discurre a la derecha, se eleva entre cascadas de hielo y mixtos de roca , cualquiera de las dos vías nos sitúa entre las dos cimas, porque transcurren exactamente por el centro de la montaña, Las últimas horas de un ataque a una montaña son de euforia, decides abandonar la incertidumbre, imaginas todo optimista, luchas porque el objetivo sea claro, por lo tanto se dificulta dormir, porque solo en tus pensamientos afloran las imágenes de cada paso que piensas dar, de cada golpe con el piolets en el hielo… de aprovechar la oportunidad que la vida te ha dado de estar allí.

Aunque ligeros de material, sabemos que las condiciones no están idóneas, el hielo ha sufrido mucho en los últimos años en la vía del corredor del diamante y se ha vuelto descompuesto y frágil. Lo normal es pensar en dormir en la cumbre Nelion (5200 mts) que según las reseñas esta la caballa Howell, salimos a las cuatro de la mañana del refugio Mckinder y nos quedan 1000 metros de pared desconocidos para nosotros, caminamos sin ninguna palabra, sintiendo el sonido imperceptible del frio, con la compañía de la noche, como un espectador que se divierte mirando la simpleza de los hombres.


Hemos llegado a la pared casi amaneciendo, estamos debajo del Diamond Couloir, la cascada de hielo de abajo no engancha con la de arriba, queda roca en el medio, es increíble como el hielo ha retrocedido aquí, me llegan imágenes pasadas de este corredor que he visto en fotografías y no logro creer que este delante del mismo, esto no tiene nada que ver con el hielo exuberante de otros tiempos. Casi con una simple mirada nos ponemos en marcha hacia la otra vía de la derecha, la “Ice Windows”.

Nos cuesta encontrar el paso, un corredor estrecho, pasos de incertidumbre, se ven las cascadas de hielo, una detrás de la otra, van pasando las horas entre respiraciones forzosas, el sonido de los piolets golpeando el hielo, los crampones con ese sonido estridente al contacto con la roca, hemos cogido el ritmo, avanzamos , es una satisfacción ir ganando altura, el día descubre el refugio alla abajo, pequeño, distante, dejando de ser nuestro.


A medio día estamos a mitad de pared, vemos las nubes como empiezan a subir… ¡uffff! Esto ya lo sabíamos, sobre el medio día se cerrara la montaña de nubes, como cada día que hemos estado aquí, no sé porque no pensé en esto… quizás porque sabíamos que deberíamos pagar este peaje, este momento en que no se ve nada, menos mal que hemos pasado la zona mas ambigua, ahora solo es subir por corredores de hielo, subir, subir, subir. Hay momentos en que ya la mente debe adaptarse, por donde hemos subido no sé si podamos bajar, es como un punto de no retorno, es más fácil salir por arriba, hacia la cara sureste y rapelarla… no hay que dejar que la incertidumbre te invada, solo mira hacia arriba Alex, solo hacia arriba.



Como el buen dicho…” después de la tormenta viene la calma”, aunque en el fondo siempre me quedaba la incertidumbre que después volviera la tormenta de pronto y ya estábamos bastante alto, en la parte final la escalada pierde inclinación y es fácil disfrutar más del entorno, la noche nos sorprendió en la ante sima, donde confluyen las dos cimas de Nelion y Batian, desde allí se puede ver los dos lados, el norte y el sur… ni una luz en el horizonte, solo un mar de oscuridad infinita, estábamos muy cerca de la cumbre de la Montaña, nos quitamos los crampones ya que solo quedaba una trepada en roca de poca dificultad, bloques de roca por aquí, por allá, el frontal sigue viendo roca hacia arriba… ¡ un poco mas Alex!, después de unos minutos escucho decir a Tino entre susurros … ¡Joder, ya no hay mas montaña!


cabaña Howell

El concepto de “cabaña” dado a este agujero en la cumbre Nelion ( 5200 mts) podría pasar por mera filosofía alpina, tres personas la pasarían mal simplemente para entrar, no obstante, cuando llegas medio hipotérmico en plena noche, botas plásticas puestas desde hace unas doce horas y un lugar donde no hay para protegerse del viento… esta “cabaña” toma las dimensiones de un lujo imposible de pagar.








Amanecer desde la cabaña Howell

En la cabaña hay una libreta vieja, donde en diferentes idiomas esta la letra de los que han pasado por allí, por lo tanto no dejamos de inscribir nuestros nombres. La montaña en general tiene una selección natural para todos aquellos que suelen abrazarla con sus dichas y desdichas de aventuras, formando una camaradería difícil de obtener en una sociedad tan desprovista de honor como en la que vivimos. Agradeceré siempre a Florentino Tain el haber hecho la primera sopa caliente para mí, yo en realidad con la hipotermia que traía por el granizo dentro de la cazadora solo quería abandonarme al calor de mi saco, eran demasiado los temblores que ya tenía, debía conseguir calor, solo habíamos acabado la mitad de la etapa, mañana deberíamos bajar por la cara sureste, que es una pared vertical de unos 500 metros.


Creo que el amanecer nos premio por la lucha del día anterior, el cielo totalmente despejado, las nubes muy abajo, por aquellos valles verdes que hace días subíamos, la oportunidad de tener una cumbre así es el sueño de cualquier montañero, la sombra de la montaña se proyectaba hacia su cara oeste, podíamos ver exactamente la imagen piramidal que desprendía, la imagen de amplitud que se describe en esta cumbre es inaudita, el monte Kenia al no formar parte de una cordillera es una montaña sola, por lo que en todas direcciones son llanuras y te representas en un punto, el más alto.



Sabiendo la meteorología de la montaña, un desayuno rápido en el cielo de África y rapelar esa cara sureste hasta el Refugio Austrian Hup ( 4700 mts), un aliciente mejor fue ver a nuestros amigos Keniatas gritándonos desde el refugio ya que habíamos quedado que bajaríamos por allí, después de unas seis horas de rapeles tocamos la base de la montaña, un recorrido de dos horas por el glaciar y llegamos al Refugio Austrian Hup, ver la alegría de nuestros porteadores fue como un regalo, con esa sonrisa africana que contagia constantemente.



Mañana iremos a la cara norte para reunirnos con nuestros compañero, la noche vuelve aparecer y todavía queda el calor de la lumbre con la que han hecho la cena, me pierdo en pensamientos de la ascensión, en una paz que inunda mi alma, hoy creo que dormiré en las nubes, las estrellas no vuelven a defraudar, están allí para que todo quede en un recuerdo, en un todo.





Reseñas de la expedicion.
http://www.ibermutuamur.es/revista_bip_antigua/23/pdf/bip23_arte_ocio_2.pdf