La perfección como modo de vida esta llena de un inconformismo constante, llenando el alma con la incertidumbre habitual de que nada es perfecto, de que nada es idóneo, arrastrándonos a un ostracismo de indiferencia hacia los otros, hacia los que por definición no son perfectos.
La perfección puede ser solo una sonrisa de un individuo, un amanecer , un simple suspiro , un pensamiento que nos sorprende con lagrimas de alegría... la perfección esta cerca de un relámpago de pasión, de un segundo de miedo, de un sencillo soplo del viento.
La perfección esta ligada a impulsos, es imposible retenerla con nosotros, solo son destellos de situaciones que nos sorprenden por su estructura , por su intensidad, por la sensación del alma. Perseguir la perfección suele ser un camino lúgubre, lleno de dudas porque el baremo es imposible de definir.